jueves, 7 de agosto de 2014

Fantasma

"-Qué fantasma que sos."
Esa fue la frase exacta,según el muy mortal, ser fantasma significa ser alguien que, muy antisocial y introvertido, se pasea por el mundo siendo una figura lastimera, o eso entendí yo.
Al parecer, uno tiene un par de gustos anormales y ya termina muriéndose para la sociedad, o eso entendí yo.
Pero al compañero mortal, él que aún vivo se pasea llevando su estupidez como bandera, se tomó demasiado a pecho el hecho de que soy un fantasma, porque ha pasado por mi lado y me ha chocado y no me ha dirigido siquiera una mirada de costado.
Así que me he fanatizado con la idea, esa de andar invisible entre los hombres, y la verdad no es demasiado molesto y me siento cómoda en mi puesto de inmortal. Y realmente soy inmortal, en mis libros y mis escritos, en mis amigos de taller, en mis amigos de otros lados que son de verdad, en la gente que me comprende, en mi mundo de fantasías donde la pasó volando entre la gente, invisible, inmortal y eterna. Es que el no lo comprende, la normalidad lo ha cegado al pobre, el no llega a entender que las convenciones no sirven de nada, que a mí me tachen de rara, de muerta viviente, pero sigo feliz, soy un "fantasma feliz" cómo él me ha dibujado.
Qué conste que él no me cae mal, simplemente su comentario me ha dado para pensar, él seguirá con su estructura hueca, seguirá con sus costumbres de marfil, mortal para no ser juzgado, finito para no morir, pero seguirá cayéndome bien porque algo tiene, algún encanto en su inmadurez, yo lo entiendo, después de todo ha sido un chiste, o eso entendí yo.
Pero todo ello no me importa, pasó a través de la gente como el fantasma de Canterville, y claro, ahora se me sube el ego porque Oscar Wilde tiene un libro sobre mí y Charly García un tema.

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