martes, 10 de junio de 2014

El mundo de los profundos.

Querido lector: Nada me llena tanto como los martes de siete a nueve, en estas horas cruzo un portal misterioso,me lleva  a otros mundos fantásticos. No hace falta más que trepar la escalera caracoleada, y atravesar el umbral de la sencilla puerta, entrando a la habitación de las emociones, donde se abren los corazones, donde nos reunimos a charlar, allí, nos juntamos seres raros, extraños, que viven día a día la decepción de ser únicos, llegamos y compartimos nuestras experiencias sobre aquellas personas grises del exterior, nos olvidamos del mundo, nos entregamos al arte.
Se llega para encontrarse con el guardián amistoso, el guía del grupo, aquel que dirige las charlas con su optimismo, y te abre el telón cuando eres novicio, nos presenta, explica a aquel novato lo que somos, lo que son nuestras clases autoconclusivas, nuestras charlas, lo interroga, lo analiza, y así entramos, tras este simple rito, y charlamos, y la pregunta de este guía se vuelve costumbre, la semana no se completa si no la escuchas (¿Cómo te fue en la semana? ¿Escribiste algo? con el característico tono alegre de aquel que esta en su elemento) Y debatimos, charlamos, discutimos, a algunos les gusta el frío, a otros el verano, compartimos. Leemos. Escribimos. Vivimos. Somos un grupo de guerreros, que se conforman en uno. Está el capitán, que será algo machista pero sabe, sabe mucho de todo y de nada, sabe de cine, es difícil sorprenderlo y es adicto a los ninjas, es un personaje. Está la profe, que se contrapone, es la otra mirada de la misma moneda, romántica y soñadora, juntos nos dirigen al conocimiento de la vida, de la filosofía, y nos llevan con risas, de la mano, con anécdotas y ideas, son nuestro motor. Cada vez somos más miniguerreros, están los de siempre, los clásicos, los nuevos, los fijos, los esporádicos, el que escribe en clase, el que nunca habla, la de los policiales, la de los simbolismos, la pacifica espiritual, la que habla de la muerte, el que no escribe, el de la compu, la graciosa,el simpático, el aplaudible, el profundo, el cómico, el de la ciencia ficción. Los adoro a todos. Todos me regalan recuerdos de martes que duran la semana y me la alegra, sus cuentos son de una calidad asombrosa, son talentosos, son mi motor a la escritura, a respirar cultura, son mis compañeros de lucha contra la mediocridad.

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