domingo, 8 de junio de 2014

Las montañas vacías

Querido lector; hace unos días le escribí la idea que nació de una leve resfriado, hoy les traigo el cuento que armé a partir de ella, aunque ustedes ya conocen la historia detrás de está historia, quería compartirles el "producto final". Es mi primera incursión en la ciencia ficción, así que esté corto relato no tiene la calidad que a veces pretendo encontrar yo en los textos, no obstante, espero que sea de su agrado: 

Las casas montaña El mundo no era el mismo y nadie se animaba a recordar como era antes. Nadie ya se dedicaba a estudiar la historia, el pasado había sido olvidado por los seres sin memoria que lo habitaban, dispuestos a cometer siempre los mismos errores sin tener ninguna referencia de cómo cuidar el habitad y a los seres vivientes incluyendo al humano. Gobernaban, cual tiranía sobre todo sintiente, para beneficio de unos pocos, destruyendo día a día todo lo que se interponía a su tranquila sonrisa. Es así como un día comenzó esa idea absurda de vaciar las montañas, nadie sabe a quién se lo ocurrió, nadie se preocupo de recordarlo, pero todos adoptaron está metodología de construcción, y de la noche a la mañana todas las montañas fueron vaciadas, siendo utilizadas como hoteles, como mansiones y casas. La gente lleno colectivos y apresurados armaron sus ciudades montañosas, claro que ellos no llegaron a vivir en las montañas, no fueron los que llegaron en colectivo quienes decoraron los interiores de las recientemente vaciadas montañas, si no los ricos de todos los tiempos, hijos de señores feudales o de estrellas de Rock. En su entorno se armaron las villas de casas prefabricadas construidas con “piedra de montaña o similar” que algún estafador oportunista comenzó a vender. Las montañas perdieron sus formas, transformándose rápidamente en edificios cuadrados y sosos a todo regla, y allí vivían los más excéntricos millonarios. Nadie sabe como se impuso está moda, pero todos los que podían acceder a este nuevo articulo de lujo estaban más que felices con la sensación harinosa, suave y pastosa que el polvo en el piso de sus casas le otorgaban. Hubo consecuencias, claramente no se puede moldear de forma tan grotesca la naturaleza sin que está devuelva una buena medida de venganza. Pero ninguno de los habitantes de las casas de montaña se preocupó ¿Por qué iban a hacerlo? El humano nunca piensa cuanto al planeta enferma ¡Y las montañas eran la propia solución al problema! Habían aprendido que dentro de ellas no podían suceder catástrofes, eran el fuerte más fuerte de la historia que nunca aprendieron. Aquellos que vivían dentro formaron sus comunidades tranquilas, todos los empresarios, famosos, estrellas, millonarios, hicieron su propia nube de roca y dejaron fuera la destrucción y el horror. Y mientras todo se inundaba por la falta de inclinación que detenga el curso de los ríos, pero a la vez se secaba por el desequilibrio, mientras todo temblaba y el viento corría sin pausa alguna volando techos y casas completas, la gente en sus mansiones no se mosqueaba. Cuando fuera solo se podía sembrar el fruto de dulce aroma llamado muerte, dentro se enteraron de la falta de alimento. Pero yo no puedo contarle más de esa historia, simplemente no sé el resto y no creo que nadie lo sepa. Desperté aturdido y agitado, entonces mi compañero me miro cansado y soñoliento. -¿Viajando por las dimensiones otra vez? -Buscó un mundo que me enferme menos que esté- Respondí estornudando. -¿Algún resultado? -No, he llegado a la conclusión de que cualquier mundo donde pueda habitar el hombre me da alergia.

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