lunes, 2 de junio de 2014

El mundo que da alergia.

Hoy pasé la tarde en cama, el frío y mis pocos cuidados me tumbaron bajo los efectos de un leve resfriado. En un momento de la noche anterior, comencé a divagar entre la conciencia y la inconsciencia, con pensamientos incoherentes que se mezclaban en la pacífica habitación. Comenzando con la repetición de un nombre en mi mente, que cada vez que aparecía estornudaba, me cree una alergia a él, entonces, en mis sueños realidades estaba jugando contra mi propia mente, el juego consistía en adivinar el personaje, y yo tenía en nombre en la punta de mi lengua, pero cada vez que quería decirlo moqueaba, arrastrándome hasta mi cama nuevamente, para luego ir en ascensor hasta la inconsciencia donde se me cuestionaba la identidad de aquel ser, y continuo está secuencia reiteradas veces hasta que me quede dormida.
En un tramo de la tarde comencé a soñar con casas de montaña, altas edificaciones creadas a partir de las montañas. Al parecer, el hombre evolucionado tomo las montañas y las vacío completamente, era un método muy eficaz, rápido y estable para crear edificios, de alguna manera se había probado que vivir dentro era seguro en sobremanera,  cualquier fenómeno ambiental era evitado viviendo allí, era el fuerte más fuerte de la historia. Por los televisores se promocionaban y se vendían cual pan caliente, y todos los poderosos, empresarios, ricos, millonarios, extranjeros, venían hasta aquí por ser un país montañoso, explotaban sus centros, y las utilizaban, las comercializaban. Todos comenzaban a soñar con tener su propia mansión de montaña, algún que otro oportunista empezaba a hacer casas económicas y venderlas bajo la falsa promesa de estar hechas con montaña, y aunque eso le servía no era lo que la gente buscaba. Todos perseguían vivir en el centro mismo de los cordones, al parecer se había borrado todo estereotipo de mina peligrosa que nos enseña cualquier libro de historia, ahora ya nadie intentaba extraer metales preciosos de aquellas, si no que las buscaban, las querían, las vendían, las compraban. Se creo un negocio mejor que el del oro negro, sobrepasó todo limite, se considero "tener un montaña" como un bien de lujo, más valioso que cualquier diamante. 
Rápidamente el mundo comenzó a tener problemas, pero al ser humano nunca le importó enfermar al planeta, ¿Qué importaba que esto desatara un universo de catástrofes ambientales? ¡La casa montaña era la solución al problema que provocaba! No sé podían inundar, no había sismos dentro por alguna mítica razón sólo justificable en mis sueños, era el fuerte más fuerte. Pero claramente muy pocos podían acceder a estos fuertes, los poderosos,empresarios, ricos, millonarios, extranjeros, el resto vio padecer al mundo mientras todo se inundaba y yo gritaba. Y mi lengua se trababa o se me lengua la traba, y lo único que podía pensar que la solución era el nombre, un personaje...ACHU! y quizá no fuese sólo el nombre lo que me arrastrara a mi habitación de casa hecha con cemento, quizá fuese el hecho de que aquel mundo me daba alergia, casi tanto como este.

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