miércoles, 28 de mayo de 2014

Mutismo selectivo

                                                                                                                               
Querido lector: 

Las calles del barrio eran silenciosas a esas horas tempranas, y el sueño me llevaba dirigiendo mis pasos a la  institución educadora, el frío de está mañana de prematuro invierno nos obliga a ir emponchados a transpirar en la tormentosa hora de educación física.Todos estos factores contribuyeron que las palabras de cortesía que se otorgan en las mañanas a quienes te cruzas fueran reducidas por mi persona  a pequeños gestos de cabeza. Fue tan así que una amiga muy cercana me pregunta jocosamente "¿Qué te pasa? ¿Te comieron la lengua los ratones?" Una frase tan peculiar que muchos por estos lares habrán escuchado alguna vez, nadie sabe quien la ha dicho a la primera, pero atemoriza a los pequeños tanto como el cuento del cuco, así como para devolverle el don de la palabra al travieso que juega a la ley del hielo para cumplir sus caprichos. Pero en mí surgió un efecto absolutamente contrario. Movida por aquel comentario, me dispuse a pasar el resto de la mañana comunicándome sin la creación de silabas legibles. Me he arrebatado durante un par de horas el habla para observar el mundo sin intervenir en él.
Mi conclusión no puede más que sorprenderme, querido lector, si usted quiere alguna vez ser escuchado no haga más que guardar silencio. Quizás los lejanos no se percataran, pero sus cercanos, aquellos que muchas veces hablan encima suyo, sentirán curiosidad hacia este comportamiento. Le advierto,  llevar a cabo está práctica deliberada mucho rato creara a finales irritación por aquellos que buscan respuestas de su boca, pero son tan interesantes y variadas las reacciones que yo lo invito a intentarlo, por muy juego infantil que parezca. 

Estimado mio, lamento tener que informarle que el día de hoy no encontrara algo más profundo o emotivo, pasar el día callada no me ha dado tiempo para pensar, si no que me lo ha arrebatado al concentrarme en los efectos de mis actos, pero no se desanime, mañana será otro día y lo espero de nuevo aquí.                    
VDF

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