viernes, 30 de mayo de 2014

El cajón de un escritor.

Querido lector, nunca comenta tal fechoría, nunca juegue de esa manera, nunca, pero nunca, y prometalo, nunca abra el cajón de un escritor.
Pasando sobre las consecuencias psicas-emocionales que podría causarle el profanar esos secretos manuscritos, si no concentrándonos en que lo que está haciendo, de manera tan sencilla, es destrozar al escritor. No ose cambiar de lugar un papel de la mesita de luz de un creador de historias sin tener como objetivo recibir gritos y lagrimas de este.
Los papeles en estos cajones no son mediocres, no son basura, no son cuentas ni números telefónicos, no son facturas ni boletas para retirar una fotocopia, no son chequeras, no son cosas reemplazables, son ideas. Son pensamientos. Son reflexiones, historias, relatos, retazos, escenas, diálogos. Son secretos. Son un alma. No puedo imaginar peor susto que el que recibí cuando el día de ayer, al entrar a mi habitación, mi mesa de luz estaba vaciada. Mi alma se había esfumado, ni siquiera pudo irse hacia mis pies.
En un instante ya estaba donde  mi ordenadora madre se hallaba y rápidamente cuestione donde estaban mis pertenencias procedentes a mi mesita de luz. Mi progenitora respondió con un desdeñoso y cansado "No sé,por ahí". Pegue gritos, busque desesperada, hasta encontrar cada una de ellas, los folios con pendientes, los cuadernos con finales, los anotadores con ideas, las hojas sueltas de los diálogos, creo que está todo y no se traspapelo nada, aunque señores, espero que  entienda todas las lagrimas que derrame en el proceso, en segundos todos mis trabajos, salvando uno que otro que se encuentra en la computadora o aquellos que ya están guardados en una caja, habían desaparecido. Yo sé claramente que ella no lo hizo con malas intenciones, si no que intentaba llevar la limpieza a mi caótico cuarto, pero espero no lo vuelva a hacer.
Es por esto que le pido, nunca, pero nunca, se acerque al cajón de un escritor, me arriesgo a darle está arma a un villano para advertir aquellos que sin ser malintencionados pueden cometer tal desfachatez.
No creo mi reacción exagerada, porque eso fue como perderme a mi misma por un rato muy largo.
                                                                                                                                       VDF

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