viernes, 12 de septiembre de 2014

Me gustaría


Querido Lector; Me gustaría viajar a Grecia, ver el amanecer sentadita en el suelo de Atenas, y si se me permitiera delirar alto, soñar bien lejos, me encantaría pararme encima del Partenon, y estar más alta que el sol mientras sale, y luego estar a su altura hasta que me supere. Me gustaría bucear en los mares encontrarme un pez payaso y reírme de él, cuando el aire me falte y me salte un chillido, que un delfín reconozca mi voz en el mar. Me gustaría publicar una novela sobre ello o cualquier cosa y que sea exitosa pero no esté de moda, que me permita vivir de escribir, que se traduzca al mandarín, al griego y al latín. Me gustaría que un griego la lea y me mande una carta, que quiera conocerme para debatir. Volver a Europa y mirar con nostalgia la cima del Partenon y recordar aquella vez que el sol fue mi súbdito, volver a subir. Invitar al griego hasta arriba y que juntos miremos la nada y el todo, aquellas ingratas que solo me visitan a mí. Volver a Argentina y recorrerla entera, en una casa rodante con personas queridas, cruzar las fronteras, y luego, volar a París. Dar mi primer beso en la torre Eiffel, correr por Francia tomada de una mano amada, reír alto bien alto, y que los delfines me extrañen en el mar. Que me duela la panza de felicidad, que me canse de sonreír. Quisiera tener tantas horas como para leer tanto como quiero leer y a la vez vivir tanto como quier vivir.Quisiera juntar en un cuaderno cada sonrisa sincera que me dan. Y coser las miradas de amor en un almohadón,y así, cada vez que duermo, me endulcen lo sueños,tan dulces como el algodón de azúcar, que mi padre me corrija que se dice nubes, y entonces, tener sueños de nubes dulces.Gustaría me hiperbatón con hablar y vivir de puré. Me gustaría caminar por el cielo solo una vez. Me gustaría dar una abrazo bien fuerte, unir a una persona de nuevo a su ser. Me gustaría tener tantas vidas como para vivir con todas las personas con las que quiero vivir.Me gustaría estudiar tantas cosas, hablar tantos idiomas, y bailar sin fin. Me gustaría que llegue la noche y alguien me toque un tema del cuarteto de Nos. Me gustaría enamorarme de alguien que se enamore de mi, o simplemente enamorarme, o sentir. Me gustaría sentir toda mi vida bien profundo, con penas y alegrías, así podre decir que al menos viví. Me gustaría que no existiera el dinero, que en cambio la moneda sea la paz. Me gustaría que mis amigos sean eternos, que no se esfumen nunca con un viento del sur. Me gustaría poder tragarme las lagrimas, que mi cara no sea un libro abierto que muchos ya saben leer.
Me gustaría tener todas las mañanas un café. Me gustaría tomar un colectivo en la estación y recorrer todo su camino hasta que me obliguen a bajar. Caminar desde su fin una calle, hasta llegar a la casa 00.
Me gustaría más sonrisas ajenas, más buenos humores y mejores mañanas, más solidaridad de las personas y un curso menos superficial. Me gustaría que mi compañera no ande sola, encontrar la manera de hacerla integrar. Me gustaría poder obtener una frase al día que me haga la vida, una frase feliz.
Me gustaría no desear tanto y actuar más, me gustaría cambiar.
Me gustarían tantas cosas que ya he perdido el objeto de ponerme a contar, me gustarían tantas cosas inútiles que no entiendo porque me han dado el don de desear, me gustarían tantas cosas serias que no entiendo porque las tengo que desear.

domingo, 7 de septiembre de 2014

No lloro por video-juegos.

Querido lector;
La gente no entiende porque lloro,muchas veces resbalan por mis mejillas lagrimas redondas, que caen pesadas sobre la mesa,el banco de escuela o el piso sin mi consentimiento, no quiero realmente llorar, pero mis ojos parecen transpirar fácilmente, se desprenden de aquel liquido demasiado ligeramente. Pero muy pocos entienden,y a muy pocos puedo explicarles, el trasfondo de mis lagrimas. Ellos ven la superficie lisa de mi tristeza, creen al arma culpable del balazo y dejan indemne a quien dispara.
Será por eso que me identifico tanto con aquella canción, que comienza diciendo " No crean que soy plástico y superficial;O que es nulo mi coeficiente intelectual, no crean que soy un chico material"  
Puedo comenzar a llorar por cualquier cosa, por un comentario bien intencionado, por un velador roto, por una censura, por un cambio de lugar, por una risa, por un reto menor, por un grito, por una mirada, por estupideces, por cosas importantes,por una nota baja,  por todo, por nada, puedo llorar sin darme cuenta y puedo llorar hasta que me falte el aire.
Pero, lea un poco entre lineas, no quiero ver más caras confusas que creen que lloro por estas pequeñeces, quiero que comprendan: No lloro por el comentario, si no por lo que conlleva, no lloro por el velador, si no por los recuerdos de su luz, no lloro por la censura si no por la falta de confianza que me demuestras, no lloro por el lugar, si no por la falta de respeto al espacio que he llevado y ocupo, no lloro por la risa sino por la burla, no lloro por el reto si no por no ser comprendida, no por el grito si no por no poder comunicarme, nunca por la mirada,en su vez por los pensamientos detrás de ella, no por las estupideces, si no por el hecho de que estas me importen, no por la nota,si no por la bronca de no merecerla, lloro casi siempre de bronca e impotencia, no,no me crea depresiva, créame una persona con problemas de ira, que su trasfondo pacifista la lleva a que "cada cosa que me digas se vuelva un melodrama".

jueves, 7 de agosto de 2014

Fantasma

"-Qué fantasma que sos."
Esa fue la frase exacta,según el muy mortal, ser fantasma significa ser alguien que, muy antisocial y introvertido, se pasea por el mundo siendo una figura lastimera, o eso entendí yo.
Al parecer, uno tiene un par de gustos anormales y ya termina muriéndose para la sociedad, o eso entendí yo.
Pero al compañero mortal, él que aún vivo se pasea llevando su estupidez como bandera, se tomó demasiado a pecho el hecho de que soy un fantasma, porque ha pasado por mi lado y me ha chocado y no me ha dirigido siquiera una mirada de costado.
Así que me he fanatizado con la idea, esa de andar invisible entre los hombres, y la verdad no es demasiado molesto y me siento cómoda en mi puesto de inmortal. Y realmente soy inmortal, en mis libros y mis escritos, en mis amigos de taller, en mis amigos de otros lados que son de verdad, en la gente que me comprende, en mi mundo de fantasías donde la pasó volando entre la gente, invisible, inmortal y eterna. Es que el no lo comprende, la normalidad lo ha cegado al pobre, el no llega a entender que las convenciones no sirven de nada, que a mí me tachen de rara, de muerta viviente, pero sigo feliz, soy un "fantasma feliz" cómo él me ha dibujado.
Qué conste que él no me cae mal, simplemente su comentario me ha dado para pensar, él seguirá con su estructura hueca, seguirá con sus costumbres de marfil, mortal para no ser juzgado, finito para no morir, pero seguirá cayéndome bien porque algo tiene, algún encanto en su inmadurez, yo lo entiendo, después de todo ha sido un chiste, o eso entendí yo.
Pero todo ello no me importa, pasó a través de la gente como el fantasma de Canterville, y claro, ahora se me sube el ego porque Oscar Wilde tiene un libro sobre mí y Charly García un tema.

martes, 5 de agosto de 2014

Pensamientos confusos

Querido lector; El titulo es robado de una carpeta mía que tengo sobre "Pendientes" Historias que aparecieron en mi cabeza y en algún momento concretare y armaré, o simplemente reflexiones, la carpeta contiene dentro un montón de "pensamientos confusos" como da a entender el nombre que reza bajo ella.
Está carpeta es muchas veces la mayor parte de mi inspiración, es ella un reflejo extraño de mi propia mente, de mis ideas. Allí relato la escalera caracol, que sube indecisa y en redondo, que tiene un costado angosto y otro ancho, como el pensamiento: El pensamiento es un embudo. Y subimos como niños por él, corriendo. O bajamos como ancianos, lento y más lento, contando cada escalón y cada paso de bastón. Paso a paso les doy forma a mis pensamientos. Muchas veces son sin sentidos que explican todo. El otro día vi por la calle una anciana en silla de ruedas, y está se movía sola, como si manejara. Pasaba lenta por la calle, no por la vereda. Pasaba ella en su silla de ruedas. Y los autos reclamaban su puesto pasando por sus lados, y ella avanzaba lenta. Pasaba ella en su silla de ruedas. Y vi como se quedaba atrás por mi ventanilla. Pasaba yo sentada detrás del auto de mi padre. Y hay veces que me siento una anciana en la calle siendo rebasada por los autos. Pasaba yo en mi silla de ruedas. Pasaba ella en el auto de su padre. Porque en está vida todo es relativo. Pasaba yo en su silla de ruedas, pasaba ella en el auto de mi padre. Porque ¿Quienes somos? Quizás seamos un todo y la silla sea nuestra y el auto de los nuestros. Pasábamos en nuestras sillas de ruedas, pasábamos en el auto de nuestro padre. A fin de cuentas, no importa quien viaje más rápido pues todos somos imprescindibles, y en está carrera sin fin el más lento puede llegar antes a la meta. Y mis pensamientos confusos carecen de forma porque no quieren llegar a ninguna parte, más que a una conclusión inexistente que los marea y confunde más. Vivimos en un laberinto donde no importa si viajamos en silla o en auto pues todo estamos igual de perdidos. Lo importante no es cómo pasamos, si no no dejar de pasar.
Pasaba una silla de ruedas vacía, pasaba un auto sin padre ni madre.
Pasaba un yo que no existe en vida.
Pasaba la vida en un cochecito llorando porque la muerte no la quería amamantar.

viernes, 1 de agosto de 2014

La vidriera

Querido lector; Iba a comenzar esto con un frívolo y cortante "Odio las vidrieras" pero me he dado cuenta del error, no odio las vidrieras en sí, en plural y en su totalidad, además considero que ningún objeto merece de mi parte tanta atención como para llegar a ser odiado,  cambiaré entonces mi argumento, comenzare con un simple y más suave "Me desagradan las vidrieras de ropa".
Aclaro que esto no enmarca simplemente a las vidrieras en sí, si no al acto de la gente de pararse continuamente a mirarlas, o desviar su atención del paisaje por ellas. No sé que es lo que tanto ven las mujeres detrás del cristal, que es lo que irradia aquella energía que atrapa e hipnotiza, y todo esto teniendo en cuenta que hasta donde yo sé, entro en aquel grupo sociológico denominado "Mujeres".
Iba a declarar mi odio a todas las vidrieras cuando me dí cuenta que hay vidrieras que también admiro, yo peco también de quedarme embobada mirando estos cristales, pero detrás de ellos veo cultura en los museos, veo libros o también muñecos de colección. Entonces no puedo pasar frente a aquel negocio sin quedarme mirando todas aquellas figuritas, sin comentarle a mi acompañante que si me compra el R2D2 que quiero hace tanto tiempo será considerada una de mis personas favoritas; peco de humana que vive en una sociedad capitalista.
Admiro está clase de vidrieras tanto como me desagradan aquellas, y quizás eso es lo que me da la ilusión de odiarlas a todas. Ya que ambas son manipuladoras,las primeras juguetean con tus gustos las segundas a las que eres arrastrado por otros te aburren.
¿Cómo estará el mundo que, estos cristales tienen tanto poder sobre nosotros?
Ventanas a objetos que se quiere que desees, mostrados de manera llamativa y ostentosa, objetos 'necesarios'  y otros inútiles. Unos que solo necesitas en una cierta cantidad y quieren vendértela por el doble, estos simpáticos cristales te invitan a desearlos el triple.
Pero quizás no deba porque yo aborrecerlas, ellas son simplemente otro objeto utilizado para el comercio, podemos sentir empatía con ellas, estamos casi en las mismas. Bonitos zapatos eh, ¿Donde los compraste?

jueves, 31 de julio de 2014

Burbujas

Querido lector; Me he obsesionado con las pequeñas 'pompas de jabón'
Tengo un escuadrón de amigos hermosos, amantes de la literatura, escritores todos. Asistimos hace unas semanas a un colegio a difundir nuestro amor por el arte y la pasión por la escritura, nuestro plan fue demostrar que la juventud también lee, aquí nosotros presentes, jóvenes que leen (y no solo bestsellers. Esto simplemente lo aclaro para callar de antemano a aquel que diga 'La juventud lee solo esas porquerías de moda', no señor, no leemos solo aquello aunque 'aquello' tampoco sea una porquería. Un libro es un libro, pero coincidimos en que se saca más de un vampiro que no brilla.) ¿No creían esto posible? La tinta dorada lo demuestra. Pero me desvié del tema, entramos entonces a armar nuestra conferencia, la dimos y obtuvimos hermosos resultados. Al hecho en concreto al que iba era en sí, una pregunta que nos hicieron entre lectura y lectura de nuestros escritos. La joven alumna levantó la mano, allá por el fondo del salón la vislumbramos, la mano, alguien tenía una pregunta, alguien se interesó en el tema.  La pregunta decepciono totalmente, mi compañero le respondió amablemente y seguimos.Aún quiero destacar que aunque está haya sido una de las pocas preguntas, no miento cuando digo lo de los resultados bellos, estos son totalmente ciertos y los vimos al finalizar la conferencia, no durante.
La pregunta en cuestión era "¿Por qué todos sus cuentos son trágicos?"
Es una verdad la que destacó la joven, aunque la pregunta revele lo poco que le importo e intereso los textos leídos, no se le puede refutar que lo que afirma su pregunta es totalmente cierto. No faltaban en nuestros escritos desamores, muertes, sangre, y llanto. Eran trágicos claramente, aunque no tome este termino como "Tragedias"  dándole la misma connotación que la que le daban los griegos, denle el significado que le puede dar una adolescente que mastica chicle mientras habla que posee una pobre definición de tragedia. Si tomamos entonces su definición, sí, nuestros relatos eran trágicos.
Les contaba todo esto porque quisiera saber la cara que pondría aquella joven (o su chicle) al ver a este grupo de trágicos escritores correteando por las plazas de la ciudad, con un burbujero montados en hamacas.
No somos trágicos porque la vida nos es ingrata, si no que la hacemos grata pero no ignoramos la desgracia.
Somos como las burbujas, volamos para donde sea que vayamos y disfrutamos el vuelo, pero somos completamente cocientes de que a nuestro al rededor otras están explotando, y que eminentemente somos efímeros.

miércoles, 30 de julio de 2014

No quiero molestar, pero...

Querido lector; No quiero ciertamente convertir este proyecto en basura, ni quiero terminar siendo uno de esos bloggs en los que encostras meras disculpas del autor por no haber actualizado. Ciertamente, esta sección no es de información, así que realmente nadie me ha extrañado.
Así que obviare y me salteare ese papeleo, y si quiere usted una disculpa ya hay una en otra entrada para ello, de hace un tiempo sí, pero no creo que se haya oxidado.
Me encuentro últimamente demasiado ocupada, por lo que la vida a arrasado con mis pequeños placeres de antisocial. Pero no me quejaré de ello, pues quejarme de nada sirve. De todos modos, me he hecho un tiempo y algo quería decirle.
Algo que quizás ya ha sido dicho, y seguramente con mejores palabras, pero no creo en las citas simplemente porque soy mala memorizando,en sí yo me quedo con lo que dicen las bellas palabras y luego las expreso a mi manera, sean mis palabras de una calidad peor o mejor, eso carece de importancia. Últimamente me dí cuenta de que las personas tienen preocupaciones por cosas que valen menos que una discusión sobre si es mejor ponerse las medias antes o después del pantalón. Argumentan y defienden su postura con sencillas frases al estilo "Es más cómodo" y luego, cuando nadie se pone de acuerdo alguien cita a aquel anónimo que sabiamente una vez dijo "Sobre gustos, colores" ó, en su defecto "Sobre gustos no hay nada escrito". Los participantes de la discusión terminaran con ella en algún momento, pero se irán cada uno hacia su casa con el agrio gusto de haber perdido (Empatar es perder en la mente de los pesimista, usted ya sabe "El vaso medio vacío", y eso requiere una reflexión a parte) y pensaran en sus fueres internos "Pero que ser más extraño, ¡Mira que para ponerse las medias antes que el pantalón!" Lo qué quería yo resaltar, es está idea de la discusión por lo inútil y la pelea por la razón, aquella infeliz que se pavonea entre todos y nunca encuentra dueño. La critica, lo superficial, lo inútil y lo intrascendente son temas cotidianos, y la gente no entiende que no hay que ser serio si no maduro y que la madurez no es la discusión, es el debate. Y ello nos lleva a la falta de entendimiento, y como yo no los entiendo y ellos no me entienden esto se vuelve todo un disparate. No puedo entonces expresar mi opinión sin chocar con la de otro, y así seguimos debatiendo si pantalones o medias primero y nunca avanzamos, en vez de dejar que cada uno se coloque lo que quiera primero y que haga su propia lista de prioridades, porque ese es otro tema ¿Nunca se encontró usted con aquellos, que hagan o no hagan algo, critican lo que está haciendo el otro? ¿Nunca se ha cruzado con alguien que ha dicho "En vez de preocuparse por ello preocúpese por esto, ESTO es más importante." Nunca entendí tampoco porque no podemos preocuparnos por ambas cosas, por ello por esto y por aquello.El vegetariano se encontrara siempre ese comentario, el típico "¿Porque no te ocupas de algo más importante, piba? Hay chicos muriéndose y vos preocupada por los animales."  Por el momento creo que cualquier ser humano es capaz de ayudar a los chicos con la misma eficacia comiendo una ensalada que comiéndose un choripan. El ecologista que defiende el ártico escuchara el "¿Pero porque te vas al ártico? Acá mismo hay una isla de basura." Creo yo que es necesario que alguien defienda el ártico; fuente de agua dulce;  y otros limpien la isla, creo también que no puedes quejarte de ello mientras tú mismo estás tirando un plástico reciclable junto el resto de la basura.  Es simplemente este movimiento continuo del ser humano de querer chocar con la idea del otro, viven de la farándula y quieren hacer polémica su vida.
Y esto muchas veces me enoja, me hierve y me coleriza, pero no quiero ser como ellos, siempre he preferido las series a ver a Tinelli y hay quienes directamente desechen la tv.